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Para mantener un lugar aseado, es importante contar con una rutina de limpieza que te permita sentir que todo rincón se encuentra en orden, y eso incluye repisas, ventanas y, por supuesto, el limpiar cortinas y persianas. Si no haces de esto un hábito, ¡comienza ahora!
¿Cada cuánto limpiar las cortinas?
Esto dependerá de varios factores que deberás tomar en cuenta antes de que crees un cronograma de limpieza.
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El lugar en el que vives. Si el clima es cambiante y suele haber viento, hojas e incluso tierra o arena que haga que tu hogar necesite aseo constante, entonces deberás limpiar tus cortinas cada tres o cuatro meses.
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Esto también será adecuado si tienes mascotas como gatos, perros, conejos o roedores que suelten pelo, ya que aunque no lo creas, este también influye en la periodicidad con la que asees.
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Si hay otros factores que detectes, como olor a humedad desprendiéndose de la tela, si hay fumadores en casa o si, al pasar la mano por encima, es fácil detectar el polvo.
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Si la tela es ligera, lava con más frecuencia; en caso de cortinas más gruesas, puede pasar de cinco a seis meses entre lavadas. Recuerda que debes lavarlas al menos dos veces al año para evitar olores acumulados, decoloración o daño a la tela.

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¿Cada cuánto limpiar las persianas?
Gracias a los materiales de las persianas, es mucho más fácil detectar si tienen acumulación de polvo o pelo. En ese caso, haz un espacio a la semana o quincena para que, con un paño seco o limpio, repases cada una de ellas con el fin de dejarlas impecables.
El lapso entre limpiezas dependerá de igual manera de si hay un clima cambiante o si tienes mascotas en casa.

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Ventajas de limpiar cortinas y persianas
Los beneficios que puedes obtener de la limpieza van mucho más allá de cuestiones estéticas:
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Te ayudará a tener en buen estado las cortinas, checar si el sol, el viento o el frío no ha hecho cambiar el color o la textura.
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Darte cuenta de la cantidad de polvo que hay acumulado en tu hogar. Muchas veces no nos percatamos de esto hasta que quitamos las cortinas o pasamos un trapo sobre las persianas.
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Para eliminar polvo, pelo de animales o polen que puede producir alergias en personas sensibles o aumentar el riesgo de padecerlas.
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Para evitar que detrás de las ventanas esté inmóvil y prolifere la aparición de insectos como moscas, mosquitos, arañas, ácaros e incluso chinches.
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Evitar la acumulación de humo de cigarro, inciensos, aromatizantes y demás factores que pueden ser alérgenos.